Qué desbarato! Qué bochorno!
Tantas cosas que decir y ninguna por contar. El que piensa, piensa pues. Y luego se entristece porque razona de una manera concientemente errónea. El error este puede ser analizable desde cualquier punto de vista. El problema es que todos entendemos distintos puntos de vista y ''todos'' involucra a una cantidad incalculable de personas. Ergo, es incalculable los criterios. Es incalculable cuanto se dure así.
Se fue, se fue para siempre.
Finalmente, he aquí el punto irónico del asunto. Siempre lo he dicho, pero nunca se lo plantié a nadie; la vida se basa en tres secuencias de aprendizaje: aprender a aprender, aprender a asimilar y aprender a expresarse. En realidad, la mayoría de cosas que escribo no cuentan con este proceso, sobretodo, porque estas cosas no las he asimilado de una manera óptima y mucho menos son claras al expresarles. He ahí mi función y mi objetivo propio.
He escrito por escribir. Ciertamente, nunca se escribe por escribir, es una manera de interpretar el pensamiento, es una manera de interpretar aquel corto momento que llamamos vida.
Me gustaría dedicarlo a alguien, pero aún nadie se lo merece.
Tengo sueño. Me voy a dormir.
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