Una teodicea es la tentativa de encontrar un motivo para las cosas desagradables de la vida. Tal y como su nombre indica, las teodiceas suelen apelar a Dios, cuyos caminos son insondables, nos pone a prueba, nos dio libre albedrío, etcétera. Pero también existen las que podríamos considerar teodiceas ateas, de las cuales talvez la más famosa sea la de Nietzsche, que veía el dolor y el sufrimiento como medios necesarios para hacernos más fuertes. Todas las teodiceas son, a fin de cuentas, actos de fe, y lo son porque todas ellas entrañan, explícita o implícitamente, la idea de que la vida tiene una finalidad o propósito. La vida tiene un sentido, y el objetivo de la teodicea consiste en identificar dónde [dentro de ese contexto] hay que situar el medio, el dolor y el sufrimiento. Una de las cosas más difíciles de hacer es no sólo aprender que la vida no tiene sentido, sino aprender por qué la idea de que lo tiene [o debería tenerlo] nos aleja de lo que es realmente importante.
No intento justificar el dolor y el sufrimiento, ni tampoco ofrecer una teodicea. La vida no tiene sentido, al menos no como suele entenderlo la gente, de manera que el dolor y el sufrimiento no contribuyen a crear ese sentido.
Finalmente, la felicidad no es un sentimiento: es una forma de ser. Si nos centramos en los sentimientos, nos perderemos lo esencial. Recuerda: a veces los momentos más desagradables de nuestra vida son los más valiosos. Particularmente, me quedan muchos momentos desagradables por vivir.
martes 26 de enero de 2010
sábado 16 de enero de 2010
Me voy a dormir.
Qué desbarato! Qué bochorno!
Tantas cosas que decir y ninguna por contar. El que piensa, piensa pues. Y luego se entristece porque razona de una manera concientemente errónea. El error este puede ser analizable desde cualquier punto de vista. El problema es que todos entendemos distintos puntos de vista y ''todos'' involucra a una cantidad incalculable de personas. Ergo, es incalculable los criterios. Es incalculable cuanto se dure así.
Se fue, se fue para siempre.
Finalmente, he aquí el punto irónico del asunto. Siempre lo he dicho, pero nunca se lo plantié a nadie; la vida se basa en tres secuencias de aprendizaje: aprender a aprender, aprender a asimilar y aprender a expresarse. En realidad, la mayoría de cosas que escribo no cuentan con este proceso, sobretodo, porque estas cosas no las he asimilado de una manera óptima y mucho menos son claras al expresarles. He ahí mi función y mi objetivo propio.
He escrito por escribir. Ciertamente, nunca se escribe por escribir, es una manera de interpretar el pensamiento, es una manera de interpretar aquel corto momento que llamamos vida.
Me gustaría dedicarlo a alguien, pero aún nadie se lo merece.
Tengo sueño. Me voy a dormir.
Tantas cosas que decir y ninguna por contar. El que piensa, piensa pues. Y luego se entristece porque razona de una manera concientemente errónea. El error este puede ser analizable desde cualquier punto de vista. El problema es que todos entendemos distintos puntos de vista y ''todos'' involucra a una cantidad incalculable de personas. Ergo, es incalculable los criterios. Es incalculable cuanto se dure así.
Se fue, se fue para siempre.
Finalmente, he aquí el punto irónico del asunto. Siempre lo he dicho, pero nunca se lo plantié a nadie; la vida se basa en tres secuencias de aprendizaje: aprender a aprender, aprender a asimilar y aprender a expresarse. En realidad, la mayoría de cosas que escribo no cuentan con este proceso, sobretodo, porque estas cosas no las he asimilado de una manera óptima y mucho menos son claras al expresarles. He ahí mi función y mi objetivo propio.
He escrito por escribir. Ciertamente, nunca se escribe por escribir, es una manera de interpretar el pensamiento, es una manera de interpretar aquel corto momento que llamamos vida.
Me gustaría dedicarlo a alguien, pero aún nadie se lo merece.
Tengo sueño. Me voy a dormir.
sábado 26 de diciembre de 2009
Las mejores respuestas de una abuela.
Tributo a Malisa.
Malisa. ¿Qué tal?¿Cómo estás?
-Aquí pues hijito, bien de salud, pero mal del bolsillo.
Malisa, la tía Tudela te manda saludos.
-Bah! bueno fuera que mande plata mejor.
Malisa, ¿cómo está la tía Blanca?
-Debe estar oraando
Gracias por la comida Malisa.
-Yaya hijito. Deja ahí nomás que ya voy a traer todo.
Chau Malisa, nos vemos mañana.
-Que te valla bien hijito, Dios que te ayude y que el diablo te cargue.
Malisa. ¿Qué tal?¿Cómo estás?
-Aquí pues hijito, bien de salud, pero mal del bolsillo.
Malisa, la tía Tudela te manda saludos.
-Bah! bueno fuera que mande plata mejor.
Malisa, ¿cómo está la tía Blanca?
-Debe estar oraando
Gracias por la comida Malisa.
-Yaya hijito. Deja ahí nomás que ya voy a traer todo.
Chau Malisa, nos vemos mañana.
-Que te valla bien hijito, Dios que te ayude y que el diablo te cargue.
domingo 22 de noviembre de 2009
Lo que vale sonreir.
Ciertamente dije en todo este copado tiempo durante el lapso-preludio de las cosas y mis cosas que siempre existe y existirá sempiternamente un oportuno pretexto, no para desternillarse, sino tan solo para sonreir. Parecía que lo entendía, pero me han hecho dar cuenta de que no lo ejercía.
Hay que emanar esa acción humana maravillosa de un modo más continuo, porque de qué puede valer la más brillante teoría si es que no se practica.
Sonríe. Sonríe mucho...
Hay que emanar esa acción humana maravillosa de un modo más continuo, porque de qué puede valer la más brillante teoría si es que no se practica.
Sonríe. Sonríe mucho...
lunes 16 de noviembre de 2009
Los ''dale, dale'' de aquellos momentos que afligen.
La espera desespera y el destino es apremiante. Escribo esto con ánimo de desagrado y escuchando buena música.
Ciertamente no me hace bien escribir esto, pero; supongo, que tampoco me hace mal. Mera veracidad de hechos y suposiciones.
No me gusta esperar ese algo. Y pensar inclusive que nunca llegará [lo cual es factible] me desconcierta. Algo que no llega por falta de otro algo, no sé a que referirme. Es extraño. va acompañado de otras sensaciones que a uno lo disminuyen. En verdad la vida te da oportunidades, pero sin duda, me he dado cuenta que te exime varias. El ingrediente no sé cuál es. Mi personalidad se define en una figura amorfa sin esquinas ni lados y muchos espacios. Tengo múltiples personalidades lamentablemente. El remedio a esto es que llegue lo que ansio, ya no será de la forma de la que me imaginé en un principio, pero; finalmente, el fin justifica los medios. No quiero mostrarme más, por favor.
Infinitas ganas de que exista y viva en mi vida. No ocurre, y conociéndome, jamás lo hará. Admito que fue y es muy tonto. Pensar de que existe, alucinarme, y percibir mediante algunos recursos que estoy cayendo en ese vacío el cual creé yo y caigo yo solo. Es que lo inventé porque me hace falta. Las historias sobre esto son hermosas desde mi perspectiva, creé un laberinto tan magnánimo en todo sentido del cual no quería salir porque soy así, y luego, al decaer y replantear las cosas [talvez] quisiera salir. Ya no es tan fácil. De hecho existe en la realidad, pero no en la mía. Me gusta tanto. Es mi tipo. Bueno es una cosa mínima tambiém, todo esto cambiaría si ocurrieran algunos hechos. Dale. Dale. Es simplemente una bobería.
Es un espacio de tiempo que no es de mi agrado; sin embargo, todo es irrelevante si uno esta acompañado. Es una crítica a mi mismo, sintiendo algo indescriptible. No sé lo que me depara. Quisiera fabricarlo y que ocurriese conforme a mi regalada gana. Cuál sería el chiste, es la vida.
Dale. Dale. Vivirás mas experiencias.
Dale. Dale. Se inteligente y piensa cómo antes.
Dale. Dale. Eres simplista, acuérdate de eso.
Dale. Dale.
Dale. Dale...
Ciertamente no me hace bien escribir esto, pero; supongo, que tampoco me hace mal. Mera veracidad de hechos y suposiciones.
No me gusta esperar ese algo. Y pensar inclusive que nunca llegará [lo cual es factible] me desconcierta. Algo que no llega por falta de otro algo, no sé a que referirme. Es extraño. va acompañado de otras sensaciones que a uno lo disminuyen. En verdad la vida te da oportunidades, pero sin duda, me he dado cuenta que te exime varias. El ingrediente no sé cuál es. Mi personalidad se define en una figura amorfa sin esquinas ni lados y muchos espacios. Tengo múltiples personalidades lamentablemente. El remedio a esto es que llegue lo que ansio, ya no será de la forma de la que me imaginé en un principio, pero; finalmente, el fin justifica los medios. No quiero mostrarme más, por favor.
Infinitas ganas de que exista y viva en mi vida. No ocurre, y conociéndome, jamás lo hará. Admito que fue y es muy tonto. Pensar de que existe, alucinarme, y percibir mediante algunos recursos que estoy cayendo en ese vacío el cual creé yo y caigo yo solo. Es que lo inventé porque me hace falta. Las historias sobre esto son hermosas desde mi perspectiva, creé un laberinto tan magnánimo en todo sentido del cual no quería salir porque soy así, y luego, al decaer y replantear las cosas [talvez] quisiera salir. Ya no es tan fácil. De hecho existe en la realidad, pero no en la mía. Me gusta tanto. Es mi tipo. Bueno es una cosa mínima tambiém, todo esto cambiaría si ocurrieran algunos hechos. Dale. Dale. Es simplemente una bobería.
Es un espacio de tiempo que no es de mi agrado; sin embargo, todo es irrelevante si uno esta acompañado. Es una crítica a mi mismo, sintiendo algo indescriptible. No sé lo que me depara. Quisiera fabricarlo y que ocurriese conforme a mi regalada gana. Cuál sería el chiste, es la vida.
Dale. Dale. Vivirás mas experiencias.
Dale. Dale. Se inteligente y piensa cómo antes.
Dale. Dale. Eres simplista, acuérdate de eso.
Dale. Dale.
Dale. Dale...
jueves 8 de octubre de 2009
La chispa adecuada.
No sé distinguir
entre besos y raíces.
No sé distinguir
lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista
de promesas a olvidar.
entre besos y raíces.
No sé distinguir
lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista
de promesas a olvidar.
miércoles 23 de septiembre de 2009
Los mil rostros de un perro.
He aquí por qué mantenerse alerta: detrás de esos ejemplares con aire de historieta que el ser humano selecciona según su gusto, se esconden lobos disfrazados; es decir, perros dotados de motivaciones perrunas, sistemas de aprendizaje perrunos. Son capaces de demostrar al hombre una gran sintonía, amistad, comprensión, afecto, a veces hasta heroismo, siempre y cuando el bípedo con alma sea capaz de traducir su lenguaje y actuar consecuentemente. Basta con razonar como perros. Volverse uno. No antropomorfizarse, o sea humanizar a los perros, sino volverse perro entre los perros. Pero hay que tener cuidado, sin embargo: hay que conocer las antiguas reglas del mundo de los lobos, y dejar claro desde un principio quién es el jefe. El jefe es el que guía la manada. Pero eso no basta, debe saber mantener su rango de manera certera y duradera: cualquier debilidad es inmediatamente registrada y usada en su contra. La historia está repleta de perros que mordisquean zapatos, libros, periódicos, tapetes, mesas, sillas, vestidos. Por no hablar de los que roban, escarban, saltan ensucian, ladran, lloran, aullan. O que muerden. La culpa es nuestra, sólo nuestra. Quien crea que un perro se da cuenta cuando se roba una pata de pollo entera de una mesa puesta, es un ingenuo. Algunos dueños regañan al bodoque por una falta cometida una hora antes, creyendo que la recuerda y relaciona el delito con el castigo. El perro, es amoral, no conoce el sentido de la culpa, sólo un nexo inmediato de acción-reacción. Regañado sin entender por qué, no puede más que perseverar en la culpa y aprender a temerle a su dueño, con todas las consecuencias prácticas y psicológicas del caso.
La autoridad del jefe de manada se pone en juego en el equilibrio de pequeños signos: decisión y afecto, cumplidos y requerimientos. Es magnífico descubrir que fácil es obtener obediencia a base de premios y no de castigos. Autoridad, no prepotencia: aprender a comunicar con el modo correcto es una felicidad recíproca, construida mediante acciones repetidas, confirmaciones, miradas y atenciones.
Las orejas gachas, la frente arrugada, la piel caída de los labios y del cuello, los ojos que imploran son pretextos, inventos. El diabólico bípedo, al seleccionar las razas perrunas, ha copiado esas ''señales infantiles'', tan conocidas por los etólogos, que estimulan en los animales el instinto de proteger a sus pequeños. Estas señales que despiertan ternura, en los perros sirven para celebrar los gustos personales, el individualismo humano. Cuántas veces perros y dueños se asemejan. Es una cuestión de temperamentos, de afinidades de carácter. En los ojos del propio perro cada quien puede reencontrar los mundos de tiempos humanos remotos, de cacerías y pastores, cavernas y palafitos y, en la armonía del lenguaje de los gestos descubrir, nuevamente, emociones familiares y desconocidas, recuperadas del microcosmos de moléculas que milagrosamente codifican la naturaleza en cada uno de nosotros de modo particular.
La autoridad del jefe de manada se pone en juego en el equilibrio de pequeños signos: decisión y afecto, cumplidos y requerimientos. Es magnífico descubrir que fácil es obtener obediencia a base de premios y no de castigos. Autoridad, no prepotencia: aprender a comunicar con el modo correcto es una felicidad recíproca, construida mediante acciones repetidas, confirmaciones, miradas y atenciones.
Las orejas gachas, la frente arrugada, la piel caída de los labios y del cuello, los ojos que imploran son pretextos, inventos. El diabólico bípedo, al seleccionar las razas perrunas, ha copiado esas ''señales infantiles'', tan conocidas por los etólogos, que estimulan en los animales el instinto de proteger a sus pequeños. Estas señales que despiertan ternura, en los perros sirven para celebrar los gustos personales, el individualismo humano. Cuántas veces perros y dueños se asemejan. Es una cuestión de temperamentos, de afinidades de carácter. En los ojos del propio perro cada quien puede reencontrar los mundos de tiempos humanos remotos, de cacerías y pastores, cavernas y palafitos y, en la armonía del lenguaje de los gestos descubrir, nuevamente, emociones familiares y desconocidas, recuperadas del microcosmos de moléculas que milagrosamente codifican la naturaleza en cada uno de nosotros de modo particular.
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